
El 23 de febrero es una fecha clave en Japón: el cumpleaños del Emperador, conocido como «Tennō Tanjōbi» (天皇誕生日). Se trata de una de las festividades más importantes del país, ya que se celebra en honor al jefe de la Familia Imperial (皇室, Kōshitsu).
Cada año, el Palacio Imperial de Tokio abre sus puertas al público en una ocasión especial: el Emperador, la Emperatriz y otros miembros de la familia imperial saludan a la multitud desde el balcón del palacio. Es una oportunidad única para ver al Tennō (天皇, Emperador) en persona, lo que convierte este día en un evento memorable para los japoneses.
¿Quién es el Emperador de Japón?

El Emperador de Japón es el símbolo de la nación y de la unidad del pueblo japonés, según lo establecido en el Artículo 1 de la Constitución Japonesa. A diferencia de las monarquías europeas, el Emperador japonés no tiene poder político, sino que cumple un rol ceremonial y representativo.
El actual Emperador es Naruhito (徳仁天皇), quien ascendió al trono el 1 de mayo de 2019, tras la abdicación de su padre, el Emperador Emérito Akihito (明仁上皇). Naruhito es un monarca moderno, con un gran interés por la conservación del medio ambiente y la diplomacia cultural.
Dato curioso: Naruhito es el primer Emperador japonés que ha estudiado en el extranjero. Pasó parte de su formación en la Universidad de Oxford, donde investigó sobre el sistema de transporte en ríos de Japón durante la era antigua.
Historia y evolución del sistema imperial
El linaje imperial japonés es el más antiguo del mundo, con más de 2,600 años de historia. Según la mitología, el primer Emperador, Jimmu (神武天皇), ascendió al trono en el año 660 a.C., afirmando ser descendiente de la diosa del sol Amaterasu (天照大神).
Emperadores destacados en la historia
Emperador Meiji (明治天皇, 1852-1912): Líder de la Restauración Meiji (明治維新, Meiji Ishin), una revolución que modernizó Japón y lo convirtió en una potencia mundial. Bajo su reinado, se abolió el shogunato y se creó el Estado moderno japonés.
Emperador Shōwa (昭和天皇, 1901-1989): Gobernó durante la Segunda Guerra Mundial y el periodo de reconstrucción. Tras la guerra, perdió su estatus de deidad viviente, pasando a ser símbolo del Estado según la nueva Constitución de 1947.
Transformaciones del rol imperial
- Periodo Heian (794-1185): El Emperador tenía un papel importante en la cultura y la religión, pero la administración del país estaba dominada por los regentes y aristócratas, en especial el poderoso clan Fujiwara (藤原氏), quienes gobernaban en su nombre.
- Periodo Kamakura (1185-1333): Minamoto no Yoritomo estableció el Shogunato Kamakura (鎌倉幕府, Kamakura Bakufu), trasladando el poder político a los samuráis. Aunque el Emperador conservaba su linaje, su autoridad quedó reducida a la esfera ceremonial y religiosa.
- Periodo Muromachi (1336-1573): El Shogunato Ashikaga (室町幕府, Muromachi Bakufu) tomó el control de Japón. Durante este tiempo, la familia imperial se dividió en dos facciones en la Crisis de las Cortes del Norte y del Sur (南北朝時代, Nanbokuchō Jidai), disputándose el trono hasta su reunificación en 1392.
- Periodo Sengoku (1467-1603): Japón entró en una era de caos conocida como la Era de los Estados en Guerra (戦国時代, Sengoku Jidai), donde poderosos señores feudales (daimyō, 大名) luchaban por el dominio del país. El Emperador y la corte imperial perdieron aún más influencia.
- Periodo Edo (1603-1868): Tokugawa Ieyasu consolidó su poder tras la Batalla de Sekigahara (関ヶ原の戦い) y estableció el Shogunato Tokugawa (徳川幕府, Tokugawa Bakufu). Durante más de 250 años, el Emperador quedó relegado a un rol simbólico en Kioto, sin control sobre el gobierno.
- Periodo Meiji (1868-1912): Con la Restauración Meiji (明治維新, Meiji Ishin), el Emperador recobró el poder y Japón se modernizó rápidamente. El Emperador Meiji gobernó como monarca absoluto, liderando la transformación del país en una potencia industrial y militar.
- Después de la Segunda Guerra Mundial (1947): Tras la derrota de Japón, la Constitución de 1947 estableció que el Emperador ya no era una deidad ni tenía poder político, sino que sería el «símbolo del Estado y de la unidad del pueblo japonés». Desde entonces, su rol es puramente ceremonial.
El papel del Emperador hoy

Hoy en día, el Emperador sigue desempeñando un papel fundamental en la diplomacia y la cultura japonesa. Algunas de sus funciones incluyen:
Nombramiento del Primer Ministro y el Presidente de la Corte Suprema (bajo recomendación del Parlamento).
Apertura de sesiones del Parlamento Japonés (国会, Kokkai).
Recibimiento de jefes de Estado y embajadores extranjeros.
Presencia en eventos culturales y visitas a zonas afectadas por desastres naturales.
Promoción de temas globales, como el cambio climático y la cooperación internacional.Dato interesante: La abdicación del Emperador es algo sumamente raro en Japón. La última vez que ocurrió antes de Akihito fue en 1817, con el Emperador Kokaku.
Curiosidades sobre el Emperador de Japón
La Familia Imperial de Japón es la más antigua del mundo, con una línea de sucesión ininterrumpida por más de 2,600 años.
El Palacio Imperial de Tokio (皇居, Kōkyo), donde vive el Emperador, está ubicado en el corazón de la ciudad y solo abre al público dos veces al año: el 23 de febrero y el 2 de enero.
Solo los hombres pueden ascender al trono, según la Ley de la Casa Imperial. Sin embargo, en la historia hubo emperatrices, como Emperatriz Suiko (推古天皇, 554-628), la primera mujer en gobernar Japón.
El Emperador Naruhito es el único monarca del mundo con el título de «Emperador» en la actualidad.
¡Una tradición que perdura en el tiempo!
El Emperador de Japón es una figura clave en la historia y cultura del país. Aunque su papel ha cambiado a lo largo de los siglos, sigue siendo un símbolo de unidad, tradición y evolución para el pueblo japonés.
Si tienes la oportunidad de visitar Japón en febrero, no te pierdas la celebración del cumpleaños del Emperador. ¡Podrás presenciar una de las festividades más significativas del país y ver el Palacio Imperial en su máximo esplendor!
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