Icono cultural, punto de encuentro y lugar emblemático en pleno corazón de Tokyo.

Shibuya, uno de los barrios especiales de Tokio, es conocido por su mundialmente famoso cruce, sus increíbles centros comerciales, su ajetreada vida nocturna y fiestas. Pero además de todo esto, hay un sitio que Si o Si, tienes que visitar.
En la salida Numero 8, o salida norte de la estación de Shibuya en una placita rodeado de arboles de cerezo, encontraras a Hachiko.


Una estatua de bronce de un perro raza Akita, que demostró una lealtad a su dueño inquebrantable, incluso después de su muerte.
Su historia ha inspirado películas, libros y obras de teatro, y si no la conoces te hacemos un resumen aquí abajo.
El profesor Hidesaburo Ueno, tomaba el tren cada mañana en la estación de Shibuya para dar clase en la Universidad de Tokyo. Su perro Hachi le acompañaba todos los días, y esperaba allí a su regreso a la tarde. El 21 de mayo de 1925 el profesor sufrió una hemorragia cerebral falleciendo en la facultad. Fiel a su rutina Hachi le estaba esperando, pero su dueño nunca llego.
A pesar de que la familia Ueno fue a buscarlo, Hachi se escapaba una y otra vez y deambulaba cerca de la estación, siempre a la espera. El personal de la estación pensaba que era un perro callejero, incluso hubo protestas de los vecinos por él.
No fue hasta años mas tarde, cuando uno de los antiguos estudiantes del profesor Ueno, se enteró de la historia a través del jardinero de la familia, que era quien para entonces iba a buscar y cuidar a Hachi. Escribió un artículo, que tuvo mucha repercusión. Fue cuando el perro vagabundo de la estación de Shibuya, se convirtió en Hachiko, símbolo de lealtad.
Se hizo tan querido, que en 1934 con Hachi presente, se inauguró una Estatua en su honor.
Aproximadamente un año mas tarde, en marzo de 1935, encontraron a Hachi fallecido esperando a Hidesaburo Ueno, dejando únicamente su estatua.

La escultura actual es de 1948, ya que la original desapareció en la II Guerra Mundial. El autor es Takeshi Ando, hijo del artista original.
Esta estatua se convirtió en un punto de encuentro, para locales y visitantes, y lo sigue siendo a día de hoy.
La estatua es a tamaño natural y esta sobre un pedestal. Esta siempre rodeada de gente esperando ha hacerse una foto con Hachiko. Si esperas un poco todo el mundo tiene ocasión de acercase a tocar a Hachi y hacerse una foto.
Además de la foto “obligada” junto al cruce de Shibuya. Hachiko está presente en otros lugares de la ciudad, aunque estos son menos conocidos.
En 2015, en la Universidad de Tokyo se inauguró una estatua que reúne al profesor Ueno y a Hachi. La puedes encontrar junto al edificio de la facultad de agricultura. Al lado de la puerta de acceso al campus, la veréis al entrar a la izquierda.

Si visitáis el Museo Nacional de Ciencias, en el parque de Ueno. El ejemplar disecado de perro Akita que allí se conserva, no es otro que el mismísimo Hachi. Puede pasar desapercibido, pero esta indicado en el cartel.
Por último, en el cementerio de Aoyama junto a la tumba familiar de su dueño hay un pequeño altar en conmemoración a Hachi, donde la gente va a presentar sus respetos y a dejarle ofrendas.
La de Hachiko es una de esas historias capaces de llegar al corazón de cualquiera. Ahora que la conoces seguro que hacerte una foto con él, es mucho mas especial y se convertirá en uno de tus recuerdos favoritos cuando vayas a Japón.
